COMPETENCIA III
CONSTRUYE SU IDENTIDAD ,COMO PERSONA HUMANA, AMADA A DIOS, DIGNA, LIBREY TRACENDENTE
Construye su identidad, como persona humana, amada por Dios, digna, libre y trascendente, comprendiendo la doctrina de su propia religión, abierto al diálogo con las que le son cercanas ¿Cómo se visualiza el desarrollo de esta competencia en los niños y niñas del nivel de Educación Inicial? En el nivel inicial, la competencia Construye su identidad, como persona humana, amada por Dios, digna, libre y trascendente parte de las creencias, del afecto, la atención y la calidad de vínculo que recibe de su familia como evidencia del amor de Dios. En estas interacciones, el niño experimenta las costumbres y los valores que se viven en su hogar. Los niños confían en el adulto que les brinda seguridad y creen en lo que él cree por ser un referente afectivo importante que interactúa día a día con él. Es por ello que, en la medida que el niño experimente el amor de sus padres y su familia –a través del cariño, respeto y acompañamiento oportuno–, podrá vivenciar el amor de Dios. Desde la cotidianidad del aula, se reconoce al niño como persona y su desarrollo en sus diferentes dimensiones. También, se reconoce a su familia como el primer grupo social en el que se desenvuelve y en donde vivencia sus primeras prácticas religiosas. Al iniciar su vida en la IE, crea otros lazos de amistad, cariño y amor con las personas que forman parte de su entorno cercano. En este clima, él es capaz de respetar y cuidar a otros, lo que incluye a la naturaleza. Cuando realiza exploraciones de manera personal o junto con sus pares, logra dar muestras de generosidad y solidaridad frente a las necesidades de sus compañeros al procurar el bienestar suyo y de lo creado para él. En el desarrollo de la competencia “Construye su identidad, como persona humana, amada por Dios, digna, libre y trascendente, comprendiendo la doctrina de su propia religión, abierto al diálogo con las que le son cercanas”, los niños y las niñas combinan principalmente las siguientes capacidades: Conoce a Dios y asume su identidad religiosa y espiritual como persona digna, libre y trascendente y cultiva y valora las manifestaciones religiosas de su entorno argumentando su fe de manera comprensible y respetuosa.Construye su identidad, como persona humana, amada por Dios, digna, libre y trascendente, comprendiendo la doctrina de su propia religión, abierto al diálogo con las que le son cercanas ¿Cómo se visualiza el desarrollo de esta competencia en los niños y niñas del nivel de Educación Inicial? En el nivel inicial, la competencia Construye su identidad, como persona humana, amada por Dios, digna, libre y trascendente parte de las creencias, del afecto, la atención y la calidad de vínculo que recibe de su familia como evidencia del amor de Dios. En estas interacciones, el niño experimenta las costumbres y los valores que se viven en su hogar. Los niños confían en el adulto que les brinda seguridad y creen en lo que él cree por ser un referente afectivo importante que interactúa día a día con él. Es por ello que, en la medida que el niño experimente el amor de sus padres y su familia –a través del cariño, respeto y acompañamiento oportuno–, podrá vivenciar el amor de Dios. Desde la cotidianidad del aula, se reconoce al niño como persona y su desarrollo en sus diferentes dimensiones. También, se reconoce a su familia como el primer grupo social en el que se desenvuelve y en donde vivencia sus primeras prácticas religiosas. Al iniciar su vida en la IE, crea otros lazos de amistad, cariño y amor con las personas que forman parte de su entorno cercano. En este clima, él es capaz de respetar y cuidar a otros, lo que incluye a la naturaleza. Cuando realiza exploraciones de manera personal o junto con sus pares, logra dar muestras de generosidad y solidaridad frente a las necesidades de sus compañeros al procurar el bienestar suyo y de lo creado para él. En el desarrollo de la competencia “Construye su identidad, como persona humana, amada por Dios, digna, libre y trascendente, comprendiendo la doctrina de su propia religión, abierto al diálogo con las que le son cercanas”, los niños y las niñas combinan principalmente las siguientes capacidades: Conoce a Dios y asume su identidad religiosa y espiritual como persona digna, libre y trascendente y cultiva y valora las manifestaciones religiosas de su entorno argumentando su fe de manera comprensible y respetuosa.
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